A diferencia de lo que nos han contado sobre Cleopatra, gran mujer, emperatriz de Egipto y amante del cesar, ella no era hermosa. Aunque bueno, en gustos se rompen géneros, Cleopatra dista mucho de la belleza moderna.
Muchas personas ven a Cleopatra -bajo la moral- como una persona promiscua y sin pena alguna. Yo en lo personal la catalogo como una mujer interesante, inteligente y muy astuta. En su lugar, bajo la presión del imperio romano, yo también habría pensado rápidamente en seducir al cesar, a pesar de la gran polemica que ya había causado con sus otros amantes, entre ellos su propio hermano.
Otro dato interesante de Cleopatra es que no fue solo una, sino fueron 7 antecesoras. A nosotros la que nos interesa es la séptima. Pero al igual que Vincent Willem van Gogh es posible que Cleopatra también haya sufrido una presión de la personalidad gracias a su nombre. Sin embargo, a diferencia de van Gogh, Cleopatra se suicidó para no vivir como una esclava de roma con la llegada del nuevo cesar.
Inspirandome en Cleopatra, decidí hacer un perfume. Los egipcios eran vanidosos -por decirlo de alguna manera- y gustaban de los olores fuertes. Aunque en aquel entonces no eran los perfumes de fragancias exoticas, liquidas y complementadas con alcohol sino más bien eran aceites naturales hechos con flores como el loto.
Mi fragancia, aunque no está hecha de flores de loto, es una mezcla de orquídeas, aceites y sakuras. La botella, es un diseño parecido a la del perfume Mossimo, pero hecha de cristal transparente y la tapa modela la cabeza de una mujer egipcia con una peluca y una serpiente.
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